Si vas a hacer una reforma integral, levantas el suelo y tu presupuesto lo permite, el suelo radiante es la mejor calefacción que puedes poner en un piso de Zaragoza. Si solo vas a reformar una parte de la casa, vives en un edificio con calefacción central o no puedes perder unos centímetros de altura, los radiadores (bien elegidos y bien dimensionados) son la opción sensata. Esa es la respuesta corta. La larga tiene matices, y son los que de verdad deciden el dinero que te gastas.
El invierno pasado estuve en un piso del Actur con Elena y Rubén, una pareja que acababa de comprar un tercero de 85 metros construido a finales de los noventa. Venían con la idea cerrada: «queremos suelo radiante, como en casa de mis padres». Iban a cambiar el suelo de toda la vivienda, la cocina y los dos baños. Con eso sobre la mesa, el suelo radiante tenía todo el sentido. Lo que no sabían era que su caldera de gas tenía catorce años y que el gres del salón estaba pegado directamente sobre una capa de mortero de cinco centímetros. Al levantarlo todo, ganamos altura suficiente para meter el sistema sin crear un escalón en la entrada. Cambiamos la caldera por una aerotermia y el primer invierno gastaron en calefacción bastante menos de lo que pagaban de gas con los radiadores viejos. Elena me mandó una foto de la factura de enero con un pulgar arriba.
Seis meses después, en la Romareda, una clienta llamada Pilar me pidió exactamente lo mismo. Y le dije que no. Te cuento por qué más abajo, porque su caso es el de muchísimos pisos de Zaragoza.
Cómo funciona cada sistema (lo justo para decidir)
Los dos sistemas calientan agua y la reparten por la casa. Cambia dónde la reparten y a qué temperatura.
Los radiadores reciben agua a unos 70 u 80 grados y la convierten en calor que sube y se mueve por la habitación. Calientan rápido. Pones la calefacción a las siete de la tarde y a las siete y media el salón está a gusto. El reverso es que el calor se acumula arriba, cerca del techo, y que cerca del radiador hace más calor que en la otra punta de la habitación.
El suelo radiante mete un circuito de tubos bajo el pavimento y hace circular agua mucho más templada, entre 30 y 40 grados. Toda la superficie del suelo se convierte en un emisor de calor suave. El reparto de temperatura es muy uniforme, los pies están calientes y la cabeza fresca, que es justo lo que el cuerpo agradece. Tiene mucha inercia: tarda horas en coger temperatura y también tarda en enfriarse.
Esa diferencia de temperatura del agua es la que explica casi todo lo demás. Una caldera de condensación o una bomba de calor rinden mejor cuanto más baja es la temperatura a la que tienen que calentar el agua. Por eso el suelo radiante y la aerotermia se llevan tan bien, y por eso un radiador convencional conectado a una aerotermia rinde peor si no está pensado para trabajar en baja temperatura.
Suelo radiante o radiadores: la comparativa
| Criterio | Suelo radiante | Radiadores |
|---|---|---|
| Temperatura del agua | 30 a 40 ºC | 70 a 80 ºC (los de baja temperatura, bastante menos) |
| Confort | Calor uniforme, sin corrientes ni puntos fríos | Más calor junto al radiador y cerca del techo |
| Rapidez | Lento, tarda horas en coger temperatura | Rápido, minutos |
| Obra en una reforma | Levantar el suelo, aislante, tubos, mortero y pavimento nuevo | Tubería y emisores, se puede hacer estancia a estancia |
| Altura que se pierde | Entre 3 y 8,5 cm según el sistema | Ninguna |
| Espacio en paredes | Libre | Ocupa paredes bajo ventanas o en pasillos |
| Frío en verano | Posible, con control de humedad | No |
| Mejor pareja | Aerotermia o caldera de condensación | Caldera de gas, o aerotermia con radiadores de baja temperatura |
| Reparar una avería | Raro, pero hay que levantar pavimento | Sencillo, el radiador se desmonta |
La fila que la gente pasa por alto es la de la obra. En una vivienda nueva, el suelo radiante entra en el proyecto desde el principio y nadie lo nota. En una reforma, obliga a levantar el pavimento de las estancias donde va, y eso arrastra otras partidas. Ahí está el verdadero coste.
Cuánto cuesta cada opción en una reforma
La OCU publica una referencia que me parece honrada: unos 80 euros por metro cuadrado para instalar suelo radiante, y para una vivienda de 90 metros compara 930 euros en radiadores convencionales, 2.550 euros en radiadores de baja temperatura y 7.200 euros en suelo radiante. Son cifras de su estudio y no incluyen el generador de calor (caldera o aerotermia), que va aparte en los tres casos.
Lo que esas cifras no cuentan es lo que el suelo radiante obliga a hacer alrededor. En una reforma, estas son las partidas que se suman. Uso los mismos precios que ya publicamos en nuestra guía de qué suelo poner en una reforma en Zaragoza, para que cuadre todo:
| Partida que arrastra el suelo radiante | Precio orientativo en Zaragoza | Cuándo aparece |
|---|---|---|
| Levantado y retirada del pavimento antiguo | 8 a 15 €/m² | Casi siempre |
| Autonivelante o recrecido | 6 a 14 €/m² | Si la base no está plana |
| Pavimento nuevo (porcelánico) | 45 a 90 €/m² | Siempre |
| Pavimento nuevo (vinílico SPC) | 35 a 60 €/m² | Alternativa al porcelánico |
| Rebaje o cambio de puertas | Según el número de puertas | Si sube la cota del suelo |
Aquí está la cuenta que hago con cada cliente. Si tu reforma ya incluye cambiar el suelo de toda la casa, el levantado y el pavimento nuevo los vas a pagar igual. El sobrecoste real del suelo radiante es el sistema en sí. Si no ibas a tocar el suelo, el suelo radiante te obliga a pagar también todo lo de la tabla, y la diferencia con unos radiadores se dispara.
Por eso casi nunca lo recomiendo en una reforma parcial. Y casi siempre lo planteo en una integral. Si estás en esa fase, te vendrá bien echar un ojo a cuánto cuesta una reforma integral en Zaragoza para ver dónde encaja la calefacción en el total.

La altura: el centímetro que decide
El suelo radiante no flota en el aire. Lleva una capa de aislante, los tubos, una capa de mortero que los cubre y el pavimento final. Según los datos técnicos que publica Autosolar, un sistema estándar para vivienda suma entre 50 y 85 milímetros, y los sistemas de bajo espesor pensados para rehabilitación se quedan entre 28 y 45 milímetros. Hay fabricantes con paneles secos de 15 a 18 milímetros que eliminan el mortero, a cambio de un precio por metro más alto.
En un piso de Zaragoza, esa altura sale de dos sitios. El primero es el propio suelo viejo. Muchos pisos de los setenta y los ochenta tienen terrazo o gres sobre una capa de mortero de varios centímetros, y al levantarlo todo recuperas buena parte de lo que necesitas. Fue lo que pasó en el Actur. El segundo es la altura libre del piso, y ahí hay que mirar con lupa la entrada a la vivienda, el paso a terrazas y galerías, y las puertas.
Antes de dar un precio, yo hago una cata. Levanto una baldosa en una zona que no se vea, mido lo que hay debajo y entonces decido qué sistema cabe. Quien te presupueste suelo radiante sin haber mirado qué hay bajo tu suelo te está dando un número a ciegas.
Si tu edificio tiene calefacción central
Este es el caso de Pilar, y el de miles de pisos en la Romareda, el Centro, Universidad o Delicias. Su finca, de principios de los setenta, tenía calefacción central de comunidad. Una única caldera en el sótano, tuberías verticales que suben por el edificio y radiadores de hierro fundido en cada piso.
Pilar quería suelo radiante. El problema era triple. La instalación comunitaria trabaja a la temperatura que necesitan los radiadores de todos los vecinos, muy por encima de lo que admite un suelo radiante. Para conectarlo habría hecho falta un equipo de regulación propio en su piso (una mezcladora con bomba) y el permiso de la comunidad para tocar la instalación común. Y además su edificio está sujeto al Real Decreto 736/2020, que obliga a individualizar el consumo de calefacción en las instalaciones centralizadas, y su comunidad ya tenía repartidores de costes en todos los radiadores.
Le propuse otra cosa. Cambiamos sus radiadores de hierro por radiadores nuevos bien dimensionados para cada estancia, con válvulas termostáticas, y trasladamos el del salón a la pared donde de verdad hacía falta. Coordinamos con la empresa mantenedora del edificio para recolocar los repartidores. La obra de calefacción duró cuatro días. Pilar me dijo después que por primera vez en veinte años el dormitorio del fondo estaba igual de caliente que el salón.
Si tu edificio tiene calefacción central, no descartes el suelo radiante de entrada, pero cuenta con estudio técnico, permiso de la comunidad, conversación con el mantenedor y un coste bastante mayor. En la gran mayoría de casos, unos radiadores bien elegidos te dan un confort muy parecido por una fracción del precio. Puedes leer el texto del real decreto en el BOE.
El clima de Zaragoza inclina la balanza
Zaragoza está en la zona climática D3 del Código Técnico de la Edificación, y su temperatura exterior de cálculo en invierno es de 1,2 grados bajo cero. A eso súmale el cierzo, que en enero convierte cualquier ventana mal cerrada en un agujero de frío. Los inviernos aquí son largos y secos. Hay calefacción encendida de noviembre a marzo, y muchos años hasta bien entrado abril.
Ese patrón favorece al suelo radiante. Un sistema con mucha inercia funciona mejor cuando lo tienes encendido muchas horas seguidas durante meses, que es justo lo que pasa en una casa habitada en Zaragoza. Donde pierde ventaja es en segundas residencias o en pisos donde no hay nadie en todo el día y se quiere calentar rápido al llegar. Ahí el radiador gana.
El verano también cuenta. Con 40 grados en julio, un suelo radiante conectado a una aerotermia puede funcionar en modo refrescante. No sustituye a un aire acondicionado, porque baja la temperatura unos pocos grados y no quita humedad, pero atempera la casa sin corrientes. Para que no aparezca condensación en el suelo, el sistema necesita una sonda de humedad y un control que vigile el punto de rocío. Si alguien te vende suelo refrescante sin ese control, pregunta.
Y una advertencia que repito mucho: ningún sistema de calefacción compensa un piso mal aislado. Si tus ventanas son de aluminio sin rotura de puente térmico de los años ochenta, empieza por ahí. Lo explicamos en la sección de suelos, puertas y ventanas. Puedes consultar la zona climática y las exigencias de eficiencia en el Código Técnico de la Edificación.
Aerotermia: con suelo radiante o con radiadores
Cada vez más reformas integrales en Zaragoza cambian la caldera de gas por una aerotermia. Si es tu caso, la elección del emisor pesa todavía más.
La aerotermia trabaja con máximo rendimiento cuando calienta el agua a temperaturas bajas. El suelo radiante, con sus 30 a 40 grados, es el compañero ideal. Los radiadores convencionales, pensados para agua a 70 u 80 grados, obligan a la máquina a esforzarse y bajan su rendimiento. Hay una tercera vía que recomiendo mucho cuando no se puede hacer suelo radiante: los radiadores de baja temperatura. Son más grandes o llevan ventiladores silenciosos, trabajan bien con agua templada y se instalan sin levantar el suelo.
Mi orden de preferencia con aerotermia es claro. Primero, suelo radiante si la obra lo permite. Segundo, radiadores de baja temperatura. Tercero, mantener los radiadores viejos solo si un técnico ha calculado que dan la potencia necesaria a baja temperatura, cosa que pasa pocas veces en pisos antiguos.

Qué pavimento poner encima del suelo radiante
No todos los suelos dejan pasar el calor igual. El porcelánico es el mejor conductor y el que más rendimiento saca al sistema. El vinílico SPC y la tarima multicapa funcionan bien. El parquet macizo no lo recomiendo, porque se mueve con los ciclos de temperatura, y las alfombras gruesas actúan como una manta sobre el emisor. El detalle por materiales y precios lo tienes en nuestra guía de suelos para reformas, que enlazaba antes. Este artículo cubre el sistema de calefacción. Aquel, el pavimento.
Cuándo elegir cada uno: mi recomendación por caso
Después de muchos pisos, este es el criterio que aplico en las visitas. Elige suelo radiante si haces una reforma integral, vas a cambiar el suelo de toda la casa, tienes altura (o la recuperas al levantar), vives en la vivienda todo el año y vas a poner aerotermia o caldera de condensación. Es el escenario del Actur.
Elige radiadores si solo reformas cocina, baño o un par de habitaciones, si tu edificio tiene calefacción central, si es una segunda vivienda o un piso de alquiler con uso irregular, o si el presupuesto no da para levantar todo el suelo. Es el escenario de la Romareda. Si vas a meter aerotermia, que sean de baja temperatura.
Y hay una solución mixta que funciona muy bien: suelo radiante en el baño (o en baño y cocina) y radiadores en el resto. En el baño se agradece muchísimo, la superficie es pequeña y el suelo se levanta igual al reformarlo. Si estás en ello, mira nuestra guía de precios para reformar un baño en Zaragoza. Con caldera eléctrica o sin circuito de agua, existe el suelo radiante eléctrico bajo cerámica, pensado para estancias pequeñas. Para una casa entera no lo aconsejo por el consumo.
Plazos: cuánto alarga la obra
El suelo radiante por agua con mortero añade tiempo. Hay que colocar el aislante y los tubos, hacer la prueba de presión del circuito, verter el mortero y esperar a que fragüe antes de poner el pavimento. El mortero también necesita un primer arranque de la calefacción progresivo, subiendo la temperatura poco a poco, para que no fisure. En una reforma integral suma entre una y dos semanas al calendario, y se solapa con otras fases si la obra está bien organizada. Los sistemas secos de bajo espesor acortan ese tiempo.
Los radiadores casi no cuentan en el plazo. La tubería se hace en la fase de instalaciones y los radiadores se cuelgan al final, junto con los sanitarios. Si quieres ver cómo encaja todo, lo tienes en el artículo sobre cuánto se tarda en reformar un piso en Zaragoza.
Errores que veo en obra
El primero es decidir el sistema de calefacción cuando la obra ya ha empezado. Si el suelo se ha levantado y el electricista ya ha pasado, meter el suelo radiante a última hora sale caro y mal. Se decide en el proyecto, antes de demoler nada.
El segundo es poner suelo radiante sin aislar bien bajo los tubos. En un primer piso sobre un local o un portal sin calefacción, buena parte del calor se va hacia abajo. El aislante tiene que ser el adecuado para lo que hay debajo.
El tercero, conservar una caldera vieja de alta temperatura para alimentar un suelo radiante nuevo. Funciona, con una mezcladora, pero desperdicias buena parte de la ventaja del sistema. Si cambias el emisor, revisa el generador.
El cuarto es elegir radiadores por catálogo y no por cálculo. Un radiador pequeño en un salón orientado al norte con cierzo de frente no llega nunca. La potencia se calcula estancia a estancia. En nuestro servicio de electricidad y fontanería lo hacemos así antes de pedir un solo radiador.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor, suelo radiante o radiadores?
Para una reforma integral en la que se cambia todo el suelo, el suelo radiante da más confort y combina mejor con aerotermia o caldera de condensación. Para una reforma parcial, un edificio con calefacción central o una vivienda de uso irregular, los radiadores son la opción más sensata por precio y por obra.
¿Qué consume menos, el suelo radiante o los radiadores?
El suelo radiante trabaja con agua a 30 o 40 grados y los radiadores convencionales a 70 u 80. Esa temperatura más baja hace que una aerotermia o una caldera de condensación rindan más con suelo radiante. Con una caldera antigua de alta temperatura, la diferencia se reduce mucho.
¿Cuánto cuesta poner suelo radiante en un piso?
La OCU da una referencia de unos 80 euros por metro cuadrado y de 7.200 euros para una vivienda de 90 metros, sin contar la caldera o la aerotermia. En una reforma hay que sumar el levantado del suelo antiguo, el pavimento nuevo y, si hace falta, el autonivelante y el rebaje de puertas.
¿Cuántos centímetros de altura se pierden con el suelo radiante?
Un sistema estándar suma entre 5 y 8,5 centímetros con el mortero y el pavimento. Los sistemas de bajo espesor para rehabilitación se quedan entre 3 y 4,5 centímetros, y algunos paneles secos bajan a menos de 2. Al levantar el suelo antiguo se recupera parte de esa altura.
¿Se puede poner suelo radiante con calefacción central de comunidad?
Técnicamente sí, con un equipo de regulación propio que baje la temperatura del agua, permiso de la comunidad y coordinación con la empresa mantenedora. Es caro y complejo. En la mayoría de pisos con calefacción central compensa más cambiar los radiadores por otros bien dimensionados con válvulas termostáticas.
¿El suelo radiante sirve para refrescar en verano?
Sí, si va conectado a una aerotermia reversible. Baja unos pocos grados la temperatura y no deshumidifica, así que no sustituye a un aire acondicionado. Necesita una sonda de humedad y control del punto de rocío para que no se condense agua en el suelo.
¿Puedo poner suelo radiante solo en el baño?
Sí, y es una de las soluciones que mejor resultado dan. El baño es pequeño, el suelo se levanta igual al reformarlo y el confort se nota mucho. El resto de la casa puede seguir con radiadores.
Te ayudamos a decidir con tu piso delante
La decisión entre suelo radiante o radiadores depende de cosas que solo se ven en tu casa: qué hay bajo el suelo, cuánta altura tienes, cómo es la calefacción de tu edificio y qué obra vas a hacer. Vamos, hacemos la cata, medimos y te damos dos presupuestos cerrados, uno con cada sistema, para que compares con números reales. Escríbenos desde la página de contacto o llámanos al 678 840 430.




